Florencia Iwabuti

El 9 de enero de 1988, a la hora del mediodía, bajo un sol apabullante y en el medio de un gran campo abierto, a un pequeño niño de 4 años se le escapa el globo azul que sostenía con su mano izquierda. En ese mismo momento, en San Miguel, provincia de Buenos Aires, los ojos rasgados de Florencia se abren por primera vez. Su madre, rubia y de ojos verdes, con clara descendencia ruso-alemana no guarda ningún parecido con su hija recién nacida. Florencia es de lo más parecido a su padre, japonés por donde se lo mire. Ingresa al jardín de infantes, donde se rodea de amigos para toda la vida. De allí, pasa a la escuela primaria y el polimodal, de donde egresa en 2005 inundada de nostalgia. Durante el segundo año de su estudio secundario, abandona la segurísima idea de ser Médico Cirujana para dedicarse al mágico mundo de hacer películas. En 2006, un día aún veraniego y bajo el cálido sol matutino, Florencia ingresa a su primera clase en el Centro de Investigación Cinematográfica. Materia: Dirección I. Su destino está marcado, tras días de ese día inicial, entabla una relación que se volvería cada vez más estrecha. El cine se convierte en su compañero de las aventuras a través del espejo o, mejor dicho, a través de la cámara. El 2010 la encuentra nuevamente en el CIC, pero esta vez, en el área docente como asistente de cátedra de Dirección III, junto al Director - Productor Gabriel Lichtmann. En 2011 realiza su primer largometraje como Productora Ejecutiva: “Las Piedras” de Román Cárdenas, película ganadora a Mejor Director en el BAFICI [13]. Ese mismo año realiza cursos de Diseño Gráfico y Web en el CETAE. 

Tras ya algunos años de prácticas y trabajos como realizadora cinematográfica, Flora se sincera: "Elegí esta carrera para poder gritar por el megáfono". Una frase que pinta entera su prolijidad y atención en todos los detalles.