Javier Rodríguez Camarma

La CAPA bien ajustada, para protegerse del viento; la mano en la empuñadura de la ESPADA, para cuando sea menester y sea necesario batir en duelo el honor; el SOMBRERO ligeramente inclinado, para que una ténue sombra permita ver el camino. Pasito a paso, avanzando...