Nací con Nintendo. Crecí con shônen. Maduro con programación. Quiero irme a Holanda. Creo en Captain Falcon. Arreglo ordenadores. Regalo caricias. Intento jugar la saga Tales por orden. Adoro las gafas. Resido en una isla remota. De vez en cuando escribo artículos de opinión, y traduzco desde inglés.

Videológicamente tengo una hermana menor, una hija, una segunda madre y algunos súbditos y discípulos. Dirigí una comunidad local de videojugadores con quedadas, y un fansub para un anime difícil. Procuro tener una sola cara, y mentir o fingir lo menos posible. Sé de buena tinta que nada es perfecto ni eterno; aún así suelo ser optimista. A veces lobo solitario, a veces bicho social. Trato de tener un cerebro imponente.

Black Cat sigue siendo el mejor anime que he visto, pero quiero que Gintama dure muchos años más. De vez en cuando busco rarezas japonesas, y cuento sobre ellas a modo de batallitas. He acudido 4 años en grupo al Salón del Manga de Barcelona.

Normalmente baso mis ideales en el equilibrio. Quiero destacar, pero no quiero dejar de ser yo mismo. Puedo presumir de mis manos, mis dientes y mi paciencia. Si a veces parezco pedante, seguro que tengo un motivo. Me alejo de los romances de manual. Reír es importante.

Mi futuro sigue siendo incierto, pero me gustaría trabajar como desarrollador web o de videojuegos en Holanda. No tengo experiencia aún como tal, pero sí como traductor y como tutor particular de informática.