Lucía Solla Sobral

Talent Manager in Vigo, España

Read my blog

Durante un recreo, en un instituto gris cualquiera, una bufanda larga y colorida llamó mi atención. Era de un profesor de Filosofía, pero por la fuerza de sus colores, tal vez él era de esa bufanda. ¿Filosofía? Con 14 años mis ojos y mis dedos ya estaban acostumbrados a profundizar en estanterías, acariciando lomos de libros, buscando títulos que hiciesen click en mi cabeza. Desde esa misma mañana tuve clara mi vocación. No quería ser algo, quería hacer algo: estudiar sobre el comportamiento humano.

Los años posteriores transcurrieron entre diferentes ciudades, estudios y personas que me fueron haciendo click, ese sonido que no se escucha pero se siente; y mi vocación iba creciendo: estudiar sobre el comportamiento humano y la etología de los primates.

Compostela, Madrid, Huelva, Sevilla, Pontevedra, filosofía, antropología, primatología…Mientras mi cabeza volaba entre libros, mi madre me enseñaba a ser paciente y sonreír (porque: y sin embargo la vida ha sido bella), mi hermano me descubría un mundo bizarro lleno de música y estéticas donde nada tenía por qué encajar con todo y mi hermana me grababa a fuego que querer bien depende del pronombre -se. Mi padre, incansable activista de sus luchas, incendió mis ganas de alzar la voz por los que no pueden alzarla: los animales; y me meció en la importancia de cuidar con las palabras y de saber cómo y cuándo desatar el sentido del humor.

¿Qué podía hacer yo con todo esto? Cuando comencé a buscar trabajo, en las webs de búsqueda de empleo no encontraba nada de filósofa, ni de antropóloga o de librera. Lo sé, pensé lo mismo que tú, ¡qué raro! Por eso decidí escribir un blog en el que aporrear mis inquietudes relacionándolas con los recursos humanos. Sí, entonces mi vocación ya era la siguiente: estudiar sobre el comportamiento humano, la etología de los primates y cómo relacionarlo todo con los recursos humanos. Ese blog hizo que me encontrase a otras de esas personas que hacen click, en una organización que me dejó hacer, y no necesariamente ser, desde el primer momento. En HRider puedo escribir, aprender y ayudar a otras organizaciones a que hagan brillar el talento de sus equipos. En definitiva, desde 2016 estoy pudiendo llevar a cabo mi vocación, sin peros. ¿Ha crecido? Por supuesto: ser consecuente con mis principios.

Supongo que nadie habría imaginado, ni siquiera yo, que esa bufanda de colores tendría tanto recorrido.

  • Work
    • HRider.net