Silvestre Castillo Miranda


Soy prófugo de la tortura constante de ver mis sueños ser masacrados a diario en aquel sitio que mi familia llama manicomio y yo llamo la eterna espera agónica de una muerte disfrazada de realidad que no se digna por llegar.

Soy joven; y quiero mantenerme así por mucho tiempo, aunque ya tengo mis años encima aún tengo la sensación de mantener intacta cierta parte de mi infancia. Hace mucho tiempo que he dejado de creer en los Santos Reyes y Barney ya no es la imagen del hombre que yo quería ser cuando creciera pero he de confesar que aún sueño con ser millonario; con vencer a Rugal ; y con reunir las esferas del dragón, cuesteme lo que me cueste.

Tal vez no parezco ser un profesional como aquellos tipos que todos me recomiendan visitar muy seguido a los que llaman psiquiatras, la cuestion aquí es que todos tenemos traumas con los cuales lidiar. Algunos los ocultan en un rincón lejos del ojo público que todo lo juzga, algunos otros los superan ; o eso dicen, pero yo intento divertirme con ellos por que según me han dicho, ellos, los traumas, estan en mi cabeza y aún no he visto a alguien que ande por ahí sin cabeza. Ademas pienso, a lo mejor son divertidos y si no lo son me burlaré de ellos por amargados.