Abraham Cristiani @abrahamcrg

Toda buena historia comienza por el principio. El mío fue con lápiz y papel, enseñando matemáticas y computación en el comedor de mi mamá, a ratos ocupando la Macintosh de mi papá. Era 1997 y el "misterio" de ser la generación de cambio de milenio marcaba a nuestra generación en la prepa Las Hayas en Xalapa, Veracruz.

Desde los 9 años entendí que mi profesión estaría siempre relacionada con la computadoras. Fue abrumador imaginar todo lo que se podía alcanzar a través del buen uso de la tecnología. Ahora sé que mi profesión se basa en tecnología, en su uso productivo e intelingente, puesto que mi verdadera misión de vida es la construcción de prosperidad para un servidor, mi famlia y mi nación - motto cuya inspiración recibí en directo de la historia de Corea del Sur (aunque esa es otra historia que después compartiré).

Eso me lleva al comienzo del segundo milenio de nuestro tiempo. Pasada la histeria del error del 2000, en el verano de ese año comencé mis estudios de ingeniería en el Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey. Fue una gran etapa rica en aprendizajes, con algunas decisiones que terminarían en fracasos (lecciones profundas y significativas), otras más que definieron las bases del acumen que todos los días sigo apreciando y mucha, mucha diversión. Vivir en Niza y estudiar en la IUM de Fontvieille, en Mónaco, me enseñó a disfrutar la joie de vivre. Estudiar la HUT y pasar fríos en Helsinki me mostró el poder de convicción de la nación Soumi por ser independiente en su quehacer y justa en la convivencia de sus ciudadanos.

El resto pronto lo escribiré...