Alejandro Sánchez

Soy Alejandro Sánchez. Publicista de carrera. Adorador de la arquitectura gótica. Quería ser astronauta de chiquito. Los discos nuevos se escuchan por primera vez con audífonos con cancelación de ruido (sin excepción). Corrector de estilo por facilidad, Copywriter por gusto a las letras y Director de arte autodidacta.

Los libros son de papel, no de bytes. La música pierde carácter cuando nacen en MP3. Coleccionista en mi infancia de la revista Contacto Extraterrestre, lo que me llevó en el futuro a Carl Sagan e Isaac Asimov. En casa, con la mamila en boca (literal), me tomaba también el Rock n´ Roll, el Soul, a Franz Liszt, Chopin, la zarzuela española, Carusso, The Beach Boys, James Brown, The Trashmen, The Yardbirds y The Beatles. Posteriormente por decisión propia me alimentaba de Gino Vanelli, The Eagles, Kansas, Boston, Grand Funk Railroad, Led Zeppellin, Pink Floyd, Jackson Browne… Luego llegó Stevie Ray Vaughan, Tori Amos, Tom Waits, Talking Heads, Dead Can Dance, King Crimson, Peter Gabriel, ZZ Top, Crosby, Stills & Nash, Erykah Badu, Over the Rhine, Héctor Zazou, Björk, Nick Drake, Pristine y el inigualable Richard Cheese.