Carlos Alutot

A la hora de cambiar la carpintería exterior de una vivienda, uno de los primeros factores que el consumidor suele tener en cuenta es que la nueva ventana se integre fácilmente con el tipo de construcción de la vivienda. Sin embargo, una vez tomada la decisión de compra, aparecen otros factores que se perfilan como importantes antes de elegir un tipo de ventana u otra: material de la ventana, tipo de apertura y tipo de cristal.

A la hora de elegir el tipo de material para la ventana, lo habitual es elegir entre PVC, aluminio y aluminio con rotura de puente térmico. La elección entre PVC o aluminio con o sin rotura de puente térmico depende del consumidor, pero si se busca que la venta pueda integrarse en la arquitectura de la vivienda sin destacar, es más recomendable el aluminio puesto que ofrece más colores y efectos de acabado.

Elegido el material de la ventana, toca elegir el tipo de apertura. Las ventanas correderas son una de las más habituales, con dos o más hojas que se deslizan horizontalmente sobre el marco de la ventana. No obstante el uso de ventanas practicables o abatibles, las que se abren sobre un eje vertical, se está imponiendo ya que aportan un mayor aislamiento térmico. Las ventanas con apertura oscilobatiente se están convirtiendo en las más populares en los últimos años, combinando una apertura abatible con una apertura inclinada.

Correderas, abatibles y oscilobatientes son los tres sistemas de apertura de ventanas más habituales pero existen otros como las ventanas osciloparalelas, pivotantes y elevables.

Por último hay que elegir el acristalamiento. El cristal actúa como aislante térmico y acústico por lo que es importante elegir un cristal de un grosor adecuado, lo más usual es optar por un cristal doble. Es decir, dos láminas de cristal separadas por una cámara de aire.