Miguel Angel Quiñones Mendoza

Narra la vieja historia, que desde muy pequeño un negrito de 8 años corría tras una pelota por las pistas fofas de su querido Pastaza. Mamá decía que a parte de gustarle el fútbol, era muy hablador, muy comunicativo. Fue creciendo hasta terminar la secundaria, el zambo muy aplicado en materia comunicativa, decidió seguir una carrera universitaria, inmiscuyéndose así, en el mundo de las comunicaciones. Con el paso de los años, su afán por ser un buen Comunicador Social, lo han llevado a estudiar aparte de Periodismo, Relaciones Publicas...