ricardo arce

Saber que existo y que ocupo el espacio de un espacio que no sabe que existo. Saber que pienso y que creo en seres fantásticos que nunca se han pensado ni creado. Es sencillo, cualquiera puede pertenecer a un mundo mudo lleno de redes, cualquiera puede suponer que pertenece y que le pertenecen cosas intangibles, historias anónimas y hechos perdidos. Mi caso no es distinto. Hay literatura para todos, en ese caso prefiero una que me ayude a olvidar como hacer el nudo de mis zapatos, cómo limpiarme las nalgas o como despertar maldiciendo. La ganancia es no haber perdido todo y no dejar que me arrebaten lo esencial, en este caso lo único que podría pertenecerle a un hombre hasta el fin de sus días; su locura.