Miguel Martinez

Soy arquitecto desde hace más de 20 años. He pasado por muchas experiencias en mi vida profesional y he estado en muchos ámbitos de la construcción: desde la construcción tradicional del cemento y el ladrillo, pasando por la planificación de centros comerciales, hospitales, colegios, etc.

Después de todo este tiempo he comprendido que la mejor manera de garantizar un futuro sostenible del que nos podamos sentir orgullosos es, precisamente, realizar una arquitectura igualmente sostenible. Para ello, después de mucho estudiar y trabajar, he llegado a la conclusión que el sistema que garantiza algo así es, sin duda, el de la construcción industrializada.

La construcción industrializada nos permite un mayor control sobre los procesos constructivos, incluyendo claro está el de la mayor eficiencia energética. Gracias a ello, controlamos los materiales, la electricidad, los tiempos de construcción y minimizamos el impacto sobre el entorno, pues la construcción industrializada se realiza dentro de una fábrica.

De ahí que las viviendas que se realizan con este sistema se llamen CASAS PREFABRICADAS o VIVIENDAS PREFABRICADAS. Estas casas se van realizando dentro de la fábrica: estructura, paneles, paredes, etc. Y luego se transportan al lugar donde se van a emplazar definitivamente. Gracias a esto, el impacto de la construcción es mínimo.

Sin embargo, no todas las casas prefabricadas son iguales. Las hay de hormigón, de madera y de acero. Si bien todas ellas son preferibles a las casas tradicionales, es cierto que el hormigón y la madera presentan inconvenientes que las CASAS MODULARES DE ACERO no tienen.

El HORMIGÓN, por ejemplo, no permite el aislamiento térmico con el exterior, por lo que es necesario aumentar el coste en revestimientos que sí lo permitan. LA MADERA, por su parte, es extremadamente combustible, lo cual la hace peligrosa. Y más si la vivienda prefabricada se va a emplazar en un entorno natural.

LAS VIVIENDAS MODULARES DE ACERO, en cambio, son completamente ignífugas y aíslan acústicamente y climatológiamente del exterior, creando un espacio confortable en el interior de la vivienda. Además, el resultado final es el más moderno que se puede encontrar, pues el acero es mucho más versátil y maleable que la madera o el hormigón.