Camilo Sapienza

Pilar, Buenos Aires

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De todo lo que aprendí amar fue una de esas cuestiones que más me afecto. Tarde mucho tiempo en entender de que se trataba y otro tanto más en encontrarle provecho. Y sí, es así, por que no decirlo si para mi amar o tal vez querer significaba un esfuerzo que me llevaría a una desilusión segura. ¿Y a qué no soy el único?. Si me hubiera dado cuenta antes lo más probable es que no estaría hablando hoy de esto pero es inevitable perder unos años de vida en pos del conocimiento que a veces llega bien fácil y otras... nos obnubila la soberbia. Pero aquí estoy dije. Ahora parado frente a la tristeza y como dicen los perros lloran cuando la muerte anda cerca. Amar no es un beneficio, eso por fin ya lo tengo bien claro. Amar es una determinación y ser amado en todo caso una suerte. Amar, amar de verdad, es algo así como una mezcla de vocación y profunda responsabilidad motivado por una sola razón la consideración. Saber que somos capaces de ser tan generosos como para hacer todo lo que este a nuestro alcance por el bienestar del ser amado. Y que importa de quien se trate, si es una mujer, un hombre, un perro, un gato o una paloma, si amar es lo único que nos va a conectar con la verdad. Y amar tambien es decir adiós. Adiós con lágrimas pero sin angustia por que todo lo que estuvo a nuestro alcance se puso, se dio, esperando en todo momento el bien ajeno, la felicidad en su rostro, la sonrisa, la mirada tierna y llena de alegría, el festejo, la salud a veces tan solo la calma. La calma de un dolor fulero, de un dolor que se dispara desde el ser amado y nos atraviesa por que cada cuidado es una demostración más de cariño que entregamos, que imprimimos con ternura en la piel que aun ajena se siente propia. Adiós, así me para la vida otra vez frente a su contraste con la tristeza de haber esperado con ilusión algo que no sucedería. Pero ni estaba en ninguno cambiar la suerte, y a veces aunque sea tuyo lo soltás y no vuelve y el adiós se siente como el ultimo por que es el ultimo. Pero un alivio se junta con ese adios, con esa tristeza y la voluntad se cumple en nuestras manos. El cuerpo respira algunas veces más y al final una lagrima atesora la suerte de haber estado en ese ultimo suspiro. Amar es una mezcla de voluntad y profunda responsabilidad motivadas por una sola razón la consideración. El premio simplemente es estar ahí hasta el final.

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