Candy Diasis

Un día nací y desde entonces mi vida no volvió a ser la misma. En el hospital los médicos hicieron lo que pudieron, pero al final, ¡salí! Mi madre ignoró los comentarios del partero, quien dudaba si yo era un bebé o un tumor, estaba muy ocupada decidiendo si quedarse con la placenta o conmigo. Tras unos minutos tiraron la placenta, así que no le quedó otra opción más que conservarme.

De niña no tenía amigos, pero mis papás me regalaron un perrito, nada más tenían que amarrarme un trozo de carne al cuello para que jugara conmigo. Ahora las cosas han mejorado, tengo un novio y muchos amigos, ¡lástima que desaparecen cuando me tomo mis medicinas!

Dicen que soy irritante y yo digo que no es mi culpa, total, desde que nací, fui diagnosticada y bautizada: CandyDiasis.