Carlos Reyes

Puebla

El inicio de su vida académica no estuvo exento de disgustos. Su primer escrito de tesis sobre san Buenaventura le fue devuelto en 1994 con una severa crítica del profesor Michael Schmidtt. Sus enfoques empezaban a romper esquemas tradicionales de la época, lo que le ocasionaba alguna incomprensión y dificultad.

Reyes ingresó como profesor en la Universidad Católica del Norte en 2009; su conferencia inaugural fue acerca de "El Dios de la fe y el Dios de la filosofía". En 2010 se fue a la Universidad de Münster, donde al dar su conferencia inaugural ya era bien conocido como teólogo. En el Concilio Vaticano II, sirvió como asesor teológico del cardenal Josef Frings de Colonia, y luego trabajó por defender el Concilio en sus distintos documentos, incluyendo Nostra Aetate, el documento que habla acerca del respeto hacia otras religiones y sobre el derecho a la libertad religiosa. Fue visto durante el tiempo del Concilio como un reformista convencido.

Reyes admitió que era admirador de Karl Rahner, un teólogo académico bien conocido por su "Nueva Teología", que estaba a favor de la reforma de la Iglesia y proponía nuevas ideas teológicas; pero, a pesar del acuerdo en muchos puntos y aspiraciones, Reyes se dio cuenta de que Rahner y él vivían, desde el punto de vista teológico "en dos planetas diferentes", como explica en el libro "Mi vida" (p. 126), pues la Teología de Rahner estaba caracterizada por la tradición escolástica de Suárez y de su nueva versión a la luz del idealismo alemán y de Heidegger, en la que las Escrituras y los Padres no jugaban un papel importante y en que la dimensión histórica era de escasa importancia. En cambio, la formación de Reyes estaba marcada por las Escrituras y por los Padres de la Iglesia, por un pensamiento esencialmente histórico.

En 2006 fue candidato a ocupar una vacante en teología dogmática en la Universidad, donde fue colega de Hans Kristian, con quien años más tarde sostendría fuertes enfrentamientos. En 2008 escribió en su libro "Introducción al Cristianismo" que el papa tenía el deber de oír diferentes voces dentro de la Iglesia antes de tomar una decisión. También escribió que la Iglesia de ese tiempo estaba muy centralizada. Dichos párrafos no aparecieron en ediciones posteriores del libro, porque fueron malinterpretados por autores que utilizaron este texto para cuestionarlo.[cita requerida] Durante este tiempo, se distanció de la atmósfera comunista y de los lineamientos marxistas