Charo Madero

Nací en Madrid hace casi 47 años, pero llevo 18 viviendo en Mallorca. Después de unos cuantos cambios y vivir un tiempo en Inglaterra, decidí estudiar filología inglesa. Y desde entonces he dedicado mi vida a la enseñanza de las lenguas.

Mi gran pasión, el viajar y conocer culturas diferentes, me ha llevado por algunos países. Pero tengo un contacto muy estrecho con los Estado Unidos al estar casada con un estadounidense. Mi hija mayor voló a Nueva York, y el pequeño ya se está preparando para dar el salto; así que yo estoy a punto de terminar un curso de tutores de español para extranjero en el aula virtual del Instituto Cervantes. Quién sabe, puede que mi marido y yo les sigamos.

Siempre he sido terriblemente inquieta y curiosa en cuanto a las diferentes formas de enseñar una lengua como segundo idioma, y hace poco descubrí cómo las nuevas tecnologías nos abren un mundo nuevo, entretenido y apasionante. Si hay algo que me horroriza, es la imagen del profesor tradiciónal y en posesión de la verdad universal instruyendo a sus pupilos. No soportaría quedarme obsoleta.