Cristian Hernández

Joven de 21 años, amante de la ilustración, con ilusiones motivadas por el aroma de un café y el consejo de su abuela, catador de una buena lectura en las noches.

Disfruta de una mañana silenciosa y ve la publicidad como un método y no como un fin, capaz de mover convicciones que trascienden las formas de entender y modificar el mundo, con problemas como todos pero con sueños como pocos.