Clara Vega Lanza
Vivo en Madrid, pero nací y crecí en Gijón, estudié en Salamanca, pasé mis mejores veranos en Fuengirola y también he vivido en Roma, en Edmonton (Alberta, Canada) y enHouston (Texas, USA).
En lo académico, soy Licenciada en Periodismo, Diplomada en Música, Master en Publicidad y Comunicación Empresarial, Postgrado en Marketing Communications y en Cooperación al Desarrollo.Sobre Responsabilidad Social, leo todo lo que cae en mis manos, disfruto e intento aprender, pero aún no forma parte de mi background académico oficial, que sí oficioso. También estudio el Grado de Trabajo Social por aquello del no aburrirse: sin prisa, por puro placer.
En lo profesional, trabajé unos años como periodista pero tardé más bien poco en quebrantar mi propia voluntad para dedicarme a la Comunicación corporativa. Pero siempre me he sentido más periodista que comunicadora y más inquisidora que comprometida con el status quo.
En lo familiar,encontré hace tiempo a mi compañero de vida. En 2009, subimos al barco a un nuevo tripulante y nuestro hijo supone, a día de hoy, la mayor y más difícil aventura de supervivencia.
En lo personal, amante del mar y de los viajes, me tomo la vida con humor aunque me paso con el sarcasmo, adoro la picardía y promuevo la acidez. Disfruto de la conversación como nadie, saboreo lastertulias con mi gente, defiendo las causas perdidas, atesoro a mis amigos y nome canso de seguir intentándolo todo porque, un día, la vida me dio una leccióny me concedió esta segunda oportunidad para hacer miles de cosas, como esta de contarhistorias que debían de ser contadas.
A punto de cumplir los 40, y no, no soy una tía moderna: no me he dado al running ni al electrofitness, confieso disfrutar más un whisky que el gintonic más chic, no salgo sin un retoque –o varios- frente al espejo, me canso antes del sushi que de la fabada,loca por los helados hasta en invierno y vibro más escuchando flamenco que cualquier otra música. Por lo demás, soy humana en demasía, procuro camuflar el exceso de sensibilidad, vivo con tanta intensidad que me cuesta mantener la calma, cuento con una enfermiza tendencia a la verdad, aunque duela, y si hay algo con lo que realmente disfruto, es haciendo cosas por primera vez, como cualquier viaje a un nuevo destino o, por ejemplo, esta, la aventura de tener mi primer blog.