Daniel Cook

El 11 de septiembre, 2001 fue un día de temor para los estadounidenses. Era el día que un grupo de terroristas conocido como "Al-Qaeda", guiado por Osama Bin Laden, chocó contra las dos torres más importantes de Nueva York y el Pentágono en Washington, D.C. Yo tenía siete años y no sabía lo que había pasado, pero me acuerdo de que los padres de los otros niños en mi clase habían recogido a sus niños, y menos de la mitad de los otros estudiantes nos quedamos en clase hasta el fin de la jornada escolar.
Cuando llegué a casa después de las clases, mi mamá y yo vimos la televisión, y vi por primera vez la tragedia que provocó la entrada de las fuerzas americanas en Afganistán en octubre de 2001. Mi mamá me dijo que había dos torres en la ciudad de Nueva York que eran un centro de actividad financiera en los Estados Unidos, y que estas dos torres (una del norte y una del sur) acababan de derrumbarse poco antes ese mismo día. Durante el verano de 2011 mi mamá y yo nos habíamos mudado justo fuera de la ciudad de Detroit, entonces todavía estábamos acostumbrándonos a nuestra vivienda periférica. Ella me preguntó si yo había oído del evento antes de salir de la escuela ese día. "No," respondí. "No he oído nada. Pero pensaba que era extraño que muchos de los padres de otros estudiantes vinieron para recoger sus niños antes de la hora de salida."
"Sí, Daniel, es porque los otros padres habían visto las noticias y tuvieron miedo por la seguridad de sus hijos, como si los terroristas estuvieran atacando la escuela también. Pero yo fui más sensata. Sabía que la escuela tiene procedimentos de emergencia y que los maestros no iban a dejarte sólo. Y además, vivimos muy cerca de la escuela, solamente a uno o dos minutos en coche. Confío en los maestros y sabía que estabas a salvo."
Mi mamá era más optimista que muchas otras personas que pensaban que toda la gente norteamericana estaba en peligro al mismo tiempo. Ella no quería volverse loca, aunque los boletines de noticias empezaron a mostrar imagenes de ciudadanos muy aterrorizados en la televisión. Ella todavía me recuerda hoy que después del ataque del 11 de septiembre, cuando yo era aún muy joven, yo pronunciaba equivocadamente "Osama Bin Laden" como si su nombre fuera "Osama Bill Laden." Mi mamá se reía cuando decía ese nombre pero yo no sabía el por qué hasta casi que fui a la escuela secundaria. Aunque mi conocimiento de los nombres y asuntos mundiales (particularmente del Medio Oriente) era p