Cristina Marzán Ortiz
Cádiz, Andalusia, Spain
Cuando abro los cajones de mi antiguo dormitorio encuentro la razón por la que quise ser periodista desde los 7 años. Más de 10 diarios con candado, páginas perfumadas con recortes, e historias con las que ahora me río a carcajadas. Todo lo detallaba, todo lo contaba. Incluso en mi primera visita a Eurodisney no faltó mi cámara de fotos con carretes que yo misma introducía a los 9 años y... ¡cómo no! Una grabadora de las de cassette con los testimonios de toda la familia... '¿Qué te parece? ¿A qué es bonito? ¿Cual es tu atracción preferida?' Toda la familia me miraba con resignación y me pedía que dejase ya la "dichosa grabadora".
Después de estos grandes momentos de mi infancia y como decía mi querido Gabriel García Márquez, tuve la suerte de estudiar y ejercer el mejor oficio del mundo: PERIODISMO, y con mayúsculas, porque me honra.
Sin menospreciar mi paso por Sevilla, Cádiz o Londres, fue en Ceuta donde me sentí periodista. Donde viví las mejores y más amargas experiencias de esta profesión; donde descubrí lo que eran compañeros y no aves carroñeras; donde, en definitiva, ejercí el Periodismo, con todas sus virtudes y defectos.
Pero como les digo a mis más íntimos, todo lo bueno se acaba; pasamos página y llegan nuevos lienzos sobre los que pintar. Y entonces descubrí mi segunda gran pasión: las redes sociales y todo lo que conllevan. Es la misma metáfora del corazón: siempre vivimos ese amor platónico que casi siempre se va pasado un tiempo, porque luego encontramos ese amor verdadero. Por el que no dormimos, por el que luchamos, por el que trabajamos día a día, por el que damos más que recibimos.
Sobre este nuevo "amor" no puedo contar mucho más; trabajo cada día con aquellos que me han dado la oportunidad de hacerlo. Sigo leyendo, sigo actualizándome, sigo reciclándome día a día, hora a hora, minuto a minuto. Y sigo llamando puertas para ofrecerles este amor porque aún me queda mucho por compartir.
¡Espero que me abran sus puertas!
Con cariño,
"El Amor"
Cristina Marzán Ortiz