Constanza M. Yañez
No sé bien como uno debe describirse. Ni siquiera sé como hablar de mi.
Todo lo que se me da fácil es decir cosas como "me gustan los gatos", pero de ahí a profundizar lo que me representa o lo que, según yo, mejor me describe y caracteriza como persona, se me hace una tarea complicadísima.
Sé que no tengo bando político. Mi familia es izquierdista, mi crianza también. Tengo tíos exiliados en Suecia, y familiares detenidos desaparecidos. Pero, aun con esos datos, no tomo arte ni parte en aquellos temas. No es que esté adormecida, ni que el sistema me haya comido, ni toda esa basura pseudoanarquista, es tan simple como que las reglas de ningún partido se siguen al pie de la letra, y no confío en los grupos que adecúan sus propias guías en base a lo que les conviene más en momentos determinados. La inconsistencia no es algo que me llame la atención.
No poseo credo religioso. Ni dios, ni virgen, ni santos patronos. Dejé de creer a los seís años.