S & L

Mi padre no me enseñó a cómo tratar a una mujer, ya que probablemente pensó que saldría gay como él, pero sí que me dijo: Hazla feliz y sé feliz. Un año más tarde, cuando la felicidad estallaba en mi pecho cuando me dijiste que sí, que sí querías ser mi novia, me siento eufórico. Soy feliz, ¿eres tú feliz? El amor trae muchas cosas consigo y la más grande de todas ellas, sin duda alguna, es la felicidad, la cual yo he conocido estando a tu lado. Claramente, y debo destacar en exceso, no soy feliz si tú no lo eres. Muchas veces te he arrancado sonrisas y varias risas, pero quiero poder llenarte el pecho de color amarillo, de ese que tienen las margaritas cuando florecen al sol e irradian tanto que llegan a enceguecer. Anhelo que seas feliz hasta el punto de enceguecer a todo aquel que te vea. Espero verte curvar los labios en una sonrisa por infinito tiempo más, presenciar tu felicidad al tope y ver como lo destruyes y dejas que te consuma, quiero que seas la mujer más feliz de este mundo, que hagas lo que te apasiona, que no dejes que nada te moleste, porque nada puede echarte abajo. Déjame hacerte feliz por mucho más tiempo, amor de toda mi vida.