David Núñez

Creo en la máxima: "infancia es destino". Si estudié la primaria fue por que mis padres me obligaron. Aprendí a leer y escribir porque un adulto tuvo la paciencia para hacerme entender que una línea con un punto arriba sonaba como "i"... Lo demás fueron más puntos sobre muchas íes. Ahora, con treinta años, terminé la maestría por gusto, continúe rellenando letras por vocación, y tuve varios trabajos por necesidad, que muchas veces se convirtieron en pasión.