Diego Fernández

Dicen que el mucho abarca poco aprieta. Yo voy tocando tantos palos como me van dando. La vida me va minando y yo trato de encontrar un lugar en el que sentirme a salvo de mis miedos. Mientras tanto, sobrevivo como puedo gracias al amor de mi familia y a un sueldo de mierda. Así que, a ti que me matas y me amas tengo que agradecerte tu paciencia y tus besos y a ti que me despiertas por las noches y que con una sonrisa me derrites el alma, tengo que darte las gracias por ser la luz más intensa que han podido contemplar mis ojos.