Don Torkone

Un día mi vieja se agachó mientras cosechaba mondiolas celestes y al patear una bosta salí yo. Me crió con mucho amor mientras mi viejo batallaba contra los zulúes en Pakistán. Luego vinieron 2 hermanos y juntos les robábamos el vuelto de los mandados para comprar caramelos y chicles. Por eso no me quedan casi dientes.