Emiliano Cosenza
El tic tic es insoportable. Levanto la vista y observo cómo se golpea contra la lámpara del cuarto. Casi de inmediato descubro que tenemos algo en común. La polilla no puede eludir el llamado de la luz y yo soy incapaz de desobedecer el de la escritura. Si pudiera hablar, probablemente me diría resignada que lo hace por instinto, que no tiene nada que ver con la pasión. Entusiasmado, le respondería que en definitiva el impulso es el mismo.