Emilia Sánchez
Me llamo Emilia Sánchez, tengo 27 años y cuando estoy en Buenos Aires soy actriz. El resto del tiempo me dedico a viajar, a sacar fotos y escribir. (Cuando no llego a otro lugar como Bogotá y me pongo a producir, dirigir y escribir guiones... me quedo viviendo dos años y armo una productora. -Este apartado lo agrego cuatro años después de la primera vez que intenté describirme-)
Me llamo Emilia, tengo 27 años, y soy actriz todo el tiempo. Habitualmente me voy de viaje y a veces ésos viajes se transforman en verdaderos descubrimientos de lugares que habitar, habilidades que conocer, grupos humanos que amar.
Me gusta viajar lento, escapar todo lo posible del turismo, descubrir las costumbres, hábitos y tradiciones de la gente de cada lugar.
Con el tiempo uno se pone menos tolerante... Viajo lento, hace poco me leyeron mi carta astral y me dijeron que por alguna disposición planetaria, soy leeeenta -así con muchas "e"-. Dijeron que cuando voy lento, percibo y luego aprendo más. No renegué. Viajo leeeeento por los lugares en los que sucede la magia. Ya sé, ¿qué magia?... la magia, la magia ésa, la del amor.
A veces extraño mucho a mi familia, a mis amigxs, a mi gata: entonces -solo entonces- sufro un poco la leeentitud.
Elijo durante los viajes gastar lo menos posible, para poder seguir viajando.
Viajo sola porque siento que así estoy más predispuesta a conocer personas, a formar parte de la cultura de cada lugar, a que me pasen cosas insólitas.
Viajo sola, puedo agregar, porque así estoy más predispuesta a que aparezcan de la nada - en el medio de la ruta, cayendo de la cama marinera, colgando una hamaca- ésos compañeros de viaje que son verdaderos hermanos-maestros que le cambian la vida a uno, así de poderosos.
La primera vez que agarré la mochila tenía 19 años, me fui en carpa al medio-de-la-nada por tiempo indefinido. Terminé quedándome un mes y medio a orillas de un río, a seis kilómetros del pueblo más cercano. Pasaba los días preparando fuego, practicando yoga, bajando mistol de los árboles, nadando, durmiendo sobre las piedras, escribiendo. Todo eso se me hacía "mas real" que la vida que estaba llevando en la gran ciudad.
Eso es todo igual. Algún día compartiré los cuadernos de aquéllos días.
Este blog existe porque decidí compartir mis cuadernos de viaje.
¡Bienvenidxs y gracias por acompañarme!