Ernesto Sáenz

México

Soy una de esas personas que piensan que el cambio positivo de una sociedad comienza por uno mismo. Quiero decir que mientras mayor sea el número de personas que cumplen con sus obligaciones (tirar la basura en los lugares adecuados, no pasarse los semáforos en rojo, etc.), más oportunidades tendremos de salir adelante en lo colectivo.
Hace unos cuantos meses me di a la tarea de crear CURP y RFC dada la relevancia que han adquirido los bloques informativos elaborados por personas que se encuentran desvinculadas de las instituciones gubernamentales.

¿Por qué me enfoqué en estos tópicos?
Muy simple, si vives en México o tienes algún conocido que viva en este país, sabrás que la información que se ofrece en los sitios electrónicos oficiales de las dependencias, generalmente está incompleta o desactualizada.
Muchas veces esto llega a suceder debido a que las personas encargadas de vigilar los contenidos web son removidas de sus cargos cuando hay un cambio de administración.
La Clave Única de Registro de Población fue un concepto que cambió substancialmente la manera en que los mexicanos nos identificaríamos en el futuro. Todavía recuerdo cómo a finales de los años 90, nos impresionamos con la llegada de esta herramienta.
Se trataba de un cuadrado de papel de color verde que del lado izquierdo contenía un código alfanumérico y nuestro nombre completo. Por su parte, del lado derecho contaba con datos de nuestra acta de nacimiento.
En la actualidad, gracias a los avances tecnológicos es posible obtener una copia de la CURP, con tan solo ingresar al sitio de consulta creado por el Registro Nacional de Población. Lo mejor es que la puedes imprimir desde tu casa, ya que no necesitas un tipo de papel especial debido a que el archivo viene dotado de las marcas de agua correspondientes.
Otro documento del que se requiere información digerible y precisa es nada más y nada menos que el Registro Federal de Contribuyentes (también conocido por sus siglas RFC). Este a diferencia del anterior fue elaborado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público a mediados del siglo XX.
Con el correr de los años el RFC modificó su estructura hasta el punto de que fue necesario crear un órgano descentralizado que se encargara de vigilar que las contribuciones de las personas se hicieran en tiempo y forma. A esta dependencia se le designó como "Servicio de Administración Tributaria".