Esteban Mercer
Prefiero hablar de los demás. Hablar de uno es difícil. Presentarse más todavía. Sin embargo saber hacerlo correctamente es una de las reglas fundamentales de la buena educación como bien educado es aquel que habla poco de sí, dejando que lo hagan los demás, con absoluta libertad. Aceptando los halagos y las críticas, sobre todo las críticas con un deje de indiferencia, el justo que se debe percibir en el mentón, en la punta de la nariz ligeramente alzada y desafiante y en la mirada gélida y cálida, si, al mismo tiempo, distante y acogedora. Supongo que estos rasgos están bien definidos en mi rostro, el mismo que conocen a través de la televisión, las revistas o los diarios donde mis formas aparecen con cierta asiduidad. O mi voz que marca más que muestra un carácter inquieto y curioso al que todo interesa.