Sebastián Sepúlveda
Tener 22 años no me hace viejo ni pendejo, en el medio de la vida disfrutando del hoy porque es un regalo (algunos le llaman presente). Quiero que mis nietos me recuerden por haber hecho muchas locuras. Tengo un perro que me llena de felicidad hace 2 años, un puñado de amigos que lo hacen desde antes y una familia que lo hará siempre. Crecer es aprender a creer que puedes ser más grande e ir más allá.