Ferran Fisas

He vivido lo suficiente como para saber que las palabras siempre y nunca cambian de significado con la edad. He tenido la suerte de compartir experiencias y aprender de gente trascendente para mi e incluso, algunos, para la humanidad.

Soy, creo yo, una persona de éxito, porque el éxito es estar satisfecho con uno mismo y con lo que uno hace por si mismo. Creo en lo trascendente más que en la trascendencia. Me reconozco como un homínido macho adulto. Tengo dos hijos con los que aún comparto espacio y tiempo y una compañera de viaje en este trayecto que llamamos vida.

Nada me gusta más, de mis distintas facetas profesionales, que compartir mi verbo, ya sea en un aula universitaria a las que voy siempre que me invitan, en una conferencia, en una tertulia o en un taller de trabajo. Me interesa la docencia y disfruto con ella porque aprendo muchísimo de mis alumnos.

Dedico una pequeña parte de mi tiempo, cada vez más escaso, a tutelar a jóvenes emprendedores en sus primeras etapas de crecimiento y al diseño de productos y estrategias desde mi taller frog+fer y mi lema es nada es imposible de imaginar. Sigo siendo ese niño que ve usted aquí. Me llaman el besador de ranas porque me dedico a eso, a convertir ranas en príncipes y princesas. a través de los besos, a través de las emociones.