Francisco Ignacio
El autorretrato fue una forma de comenzar con este oficio que aprendí intruseando, y yo debía ser el punto de partida para conocerme y saber que mi personalidad era un obstáculo que debía trabajar, y la fotografía fue la mejor medicina para perder el temor a enfrentar un mundo lleno de cosas por descubrir.
En mis tiempos libres siempre he dedicado espacios para observar y no volverme alguien tan ajeno a lo que me rodea. Personas, paisajes, animales, objetos y situaciones llaman mi atención, una atención que registro con mi cámara y las hago parte de una historia que cuenta mi imaginación, o a veces son parte de lo real.
Para mí, la fotografía muchas veces proviene de impulsos que se transforman en visiones, también suelo interpretar sueños que he tenido mediante ellas y, de alguna u otra manera, aquel recuerdo que a corto plazo se borra de mi conciencia, pueda permanecer en una imagen. Cuando la mente olvida, la fotografía recuerda.