Fulgén Wolfman.

◈Nombre: Ok Taec Yeon.

◈ Edad: 25 años.

◈ Raza: Hombre lobo.

◈Breve historia: Desde niño tenía gran fascinación por historias sobrenaturales; mientras muchos niños tenían de ídolo a superman, spiderman o batman, yo solía ver películas de hombres lobos, tenía cierta fascinación con ese tipo de terror. En mi aburrida y cotidiana vida, estaba a la espera de que algún día algo fuera de lo común sucediera… Y fue así.

A la edad de 17 años, mientras volvía de la escuela totalmente sin ganas de regresar a ese inservible lugar, pasaba por un sendero solitario en compañía de mi insoportable hermana menor, ella estaba entre los 7 u 8 años, no sé exactamente porque no soy el “hermano mayor ejemplar” que toda madre desea para sus hijas.

Bueno, volviendo a la historia, atravesaba ese más que tenebroso, sucio y abandonado lugar rodeado de altos y frondosos árboles, donde mi pequeña hermana intentaba no llorar diariamente, de repente entre uno de los arbustos cercanos a nosotros, se sintió un brusco movimiento, intenté no darle mucho importancia, pero cada vez que dábamos un paso, el sonido aumentaba cada vez más. ¡Realmente parecía como si nos estuvieran siguiendo!

Los días pasaron y el camino de la escuela a la casa era menos espeluznante. Por suerte mi hermano mayor estaba lejos de la ciudad y dejaba su motocicleta a mi disposición.

El día antes de graduarme de la escuela, recorrí aquél bosque melancólico por dejar de ver diariamente a mis compañeros y recordando todos los momentos que con ellos pasé, cuando de repente una extraña sombra me rodea, tímido pero bastante decidido, miré hacia atrás. Vaya, que sorpresa me llevé. Era el mismo hombre que una vez abandonó a mi madre, a mis dos hermanos y a mí, su tez lucía más oscura de lo normal, su cuerpo parecía ancharse, los bellos en los brazos se veían más gruesos y alargados, estaba completamente anonado de ver a mi padre de tal forma, no me lo creía, era como si mi sueño de toda una vida se volviese realidad, sólo que no pasaba en mí, sino en mi padre.

Luego de varios minutos casi en shock, él tomó mi (en ese momento) escuálido cuerpo y me sentó sobre una roca, me explicó el motivo de su abandono y yo no hacía más que pensar en cómo hacer para ser igual a él..

Esa misma noche, al llegar a mi casa por miedo a lastimar a mi madre, no mencioné nada de lo que en mi día había ocurrido, básicamente lo que hice fue entrar a mi habitación e investigar en mi computadora, ¿cómo lograr que un hombre lobo, convierta a un humano?

Después de