Juan Gabriel Mateos
Hasta no hace mucho tiempo el entorno reinante posibilitaba que las empresas pudieran triunfar con estrategias poco dinámicas y con modelos de gestión basados en la continuidad y hasta cierto punto, en la tradición. La competencia no era agresiva y las ventajas competitivas se mantenían en el tiempo sin apenas dificultad. El cambio en el entorno no estaba previsto, no se aceptaba y tampoco se controlaba.
Es evidente que la coyuntura actual es extremadamente dinámica y competitiva. Este contexto se muestra igualmente hostil con las personas, sumidas en la vorágine de una globalización que reparte oportunidades y amenazas a partes iguales.
En este sentido, siempre tengo en mente lo que mi mentor me repetía en la facultad: “No importa lo fuerte que tú golpeas, sino lo fuerte que pueden llegar a darte. Deberás soportarlo sin dejar de avanzar. Camina y consigue lo que te mereces… pero tendrás que aguantar los golpes. Así es como se gana”.