Guillermo Larzabal
Desde que recuerdo me ha gustado sacar fotos. Supongo que es herencia familiar, ya que todavia recuerdo ver amontonados en el taller de mi viejo algunos de los aparatos de revelado que él solía usar.
En mi caso, mi primer camara fue una de esas rectangulares finitas que alguien me regalo y que perdi en un concierto en Mar del Plata. Años despues, para mi viaje de egresados mi hermano mayor me presto su camara y fue ahí que mi historia de amor con la fotografía comenzo. En la universidad, aunque mi enfoque fue Video Produccion, pude tomar clases de fotografia y aprender los detalles del arte, composición, uso de la luz, y el ahora antiguo pero increible arte del 'Cuarto Oscuro'.
Pero como casi todas las relaciones, la mia con la fotografia tambien tuvo sus altibajos. Luego de graduarme comence a trabajar en educación y quizas por lo incomodo de andar con todo el equipo a cuestas, el costo que representaba la fotografia, y la vida y sus vueltas que a veces se entromete sin darnos cuenta, la camara con sus lentes quedo guardada por años.
Lo lindo de uno pasion es que por mas que querramos apagarla, olvidarla o ignorarla, tarde o temprano regresa y nos recuerda que es mucho mas importante que simplemente un hobby. Asi es la fotografia para mi, algo mucho mas importante que una camara, que disparar y ver que pasa, que un flash que nos agarra de sorpresa. Es la oportunidad de grabar momentos, momentos que reflejan lo que sentimos, lo que nos gusta, lo que amamos y lo que somos. Y lo hermoso de todo eso es que atravez de los años esas imagenes tienen el poder de trasladarnos en el tiempo, de poner una sonrisa en nuestro rostro o lagrimas en nuestros ojos. Y recordarnos que la vida es digna de ser vivida.
Por eso amo la fotografia y por eso ahora puedo contestar la pregunta: ¿Fotografo, Yo? ¡Si, Señor!