Gustavo Gómez
Niño de la calle in Guatemala
No uso smartphone.* Tampoco me interesan las pláticas sobre autos o los demás. Soy adicto al dancefloor. Mi parte favorita del día es la tarde, el sol decadente. No tengo sueños, creo en el aquí y el ahora. Intento hacer algo con eso, ser consecuente. Académicamente he sido intermitente en mi carrera de Marketing por cuestionar de forma radical la desproporción del sistema educativo vs el mercado laboral de mi país. Confío en la autodidáctica. No creo en los modelos tradicionales de “éxito” pero sí creo que hoy por hoy cada quien puede ser y hacer quien y lo que quiera ser y hacer ya sea volteando a ver en los libros de las décadas o imaginando nuevas narrativas para encontrarse como protagonista de su historia cotidiana. Un protagonismo que requiere creerlo y crearlo.
Idealizo el mundo, procuro vivir mis arquetipos de existencia aunque sean causas perdidas. Tengo varios proyectos pendientes, entre ellos, un cortometraje sobre un anciano que se nos apareció a un amigo y a mi en la tarde de Navidad para contarnos la historia de cómo contrajo VIH y hoy, repatriado, todos lo dan por muerto. (En realidad, el corto trata de su relato.) *No sé si me gusta sacrificar la conexión por la conversación o es sólo que hablo mucho.