Gustavo Panter
Caracas, Venezuela.
Gustavo Panter
Caracas, Venezuela.
Nace en Caracas el 30 de octubre de 1955. Músico (guitarra y cuatro), poeta e informatico-loco "Hacker de sombrero blanco", Pasionista del software libre,
Fue profesor a tiempo convencional en:
- En el extinto Colegio Universitario de Caracas hoy Universidad Nacional Experimental de la Gran Caracas (UNEXCA);
- Escuela de Computación de la Universidad Central de Venezuela (UCV);
- Escuela de Ingeniería de Telecomunicaciones de la Universidad Católica "Andrés Bello" (UCAB);
- En el postgrado de ‘Simulación y Juegos Estratégicos’ del Instituto de Altos de Estudios para la Defensa y Seguridad de la Nación "Gran Mariscal de Ayacucho" (IAEDESEN) de la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela
Valores humanos y competencias socio-técnicas:
Autogestión y cogestión: Además de sus actividades profesionales/técnicas en la actual empresa donde trabajo (SUVINCA); ha sido miembro fundador de una asociación cooperativa que promueve estos procesos de gestión (autogestión y cogestión) a objeto de combinar dos entes económicos importantes: productores y consumidores para que actúen en sinergia conformando lo que hemos denominado los 'prosumidores'.
Liderazgo con ethos pedagógico: Durante cuatro décadas de ejercicio profesional ha procurado manejarse con tres valores que considera fundamentales (GENEROSIDAD, DOMINIO DE SÍ y SOCIABILIDAD) ellos describen muy bien su perfil como un «gerente mentor» capaz de tomar decisiones inteligentes.
Inteligencia social: Esta facultad la ha desarrollado y aplicado en todo momento y en todo lugar, desde que se inició como profesional de la informática y la computación, un aspecto que ha contribuido en cultivar dos valores importantes en su quehacer profesional; uno, es la TRANSPARENCIA y el otro la INTEGRIDAD («se ven las caras pero nunca el corazón») dando más relevancia a aspectos ideales-espirituales que aquellos aspectos profesionales-materiales, este modo de vida lo ha disciplinado en la convivencia con sus adversarios.
Arbitraje y eros pedagógico: Esta facultad acompañada con el 'amor' que hay que ponerle al quehacer cotidiano ha potenciado su inteligencia social. Procurando siempre esforzarse por buscar o bien acuerdos, hacer compatibles ideas, situaciones o actitudes.