Pedro Bosqued

Il caffê di Piero:

“Mientras él aún recitaba absorto, me incliné y le besé de nuevo antes de irme,
esta vez en la mejilla como si fuéramos toreros,
y volví a ponerle la mano en el hombro un instante, a modo de adiós callado,
mientras él se encaminaba ya hacia la bruma que ahuyenta el viento,
o hacia ese exilio en el que uno ha de desprenderse aún del propio nombre”.

Tu rostro mañana de Javier Marías.