Juan Salamandra
Juan Salamandra
Las batallas contra las urgencias improductivas, contra mi propio orgullo, nacen de lo que creo, de lo que se constituye como fundamento. Soy hombre cuando me levanto y también cuando me acuesto, no soy solo diseñador o profesor, conocido o desconocido, inquilino o propietario, tarjetahabiente o deudor... soy hombre esencialmente cuando me encuentro conmigo mismo, despojado de todas esas etiquetas que otorga el mundo para sobrevivir, cuando pienso en lo que ha sido mi cotidianidad. Cada día, como cuenta de cobro, la soledad saca sus propias conclusiones y las acepta, aunque a veces pregunte ¿cuánto más debo aceptar? Es la lucha por buscar aquello que esencialmente me haga sentir mejor, evaluación constante de decisiones y omisiones; reflexión sobre toda causa y todo efecto, sobre la natural consecuencia.