Javier Lusarreta

Dibujar un proyecto en tu cabeza y llevarlo a cabo es duro, muy duro. Pero a la vez muy gratificante.

Al final, con o sin recompensa, siempre quedará en el recuerdo de haberlo intentado todo por lograrlo.

Estar satisfecho con uno mismo, con sus principios y sus valores.

Nada más importa.