Juan Tonelli
Escritor in Argentina
Juan Tonelli
Escritor in Argentina
Hace quince años, en un grupo de terapia al que asistíamos seis pacientes y conducían dos psicólogas, una de mis compañeras (¿bruja?) me dijo: “-vos vas a ser escritor.”
En el año 2006, durante algunos encuentros que teníamos, el filósofo Alejandro Rozitchner me abrió un blog y obligó a escribir. Yo, que estaba ingresando a la crisis más grande de mi vida, encontré en la escritura un espacio para drenar emociones, en especial el dolor.
Casi sin proponérmelo, escribir se fue convirtiendo en algo frecuente, necesario. Tres años después de aquél inicio, un breve taller de escritura con Alejandro servía para dejar exigencias de lado y profundizar algo que a esas alturas, no era un amor de verano. Tardaría dos años más en encontrar un formato en el que me sintiera cómodo y pudiera expresarme mejor. Y otros dos adicionales para encontrar un ritmo, una frecuencia. Hasta el 2013 escribía cuando tenía algo que no podía callar. Por más que quisiera, era absolutamente incapaz de escribir regularmente. No podía, no salía.
Resumiendo, desde que se manifestó la escritura por primera vez en mi vida, han pasado más de veinte años. Tardé doce en empezar un camino y una vez comenzado, me tomó cinco más encontrar algo que sintiera como propio. Y otros dos en hacerlo con una periodicidad. ¿Por qué será que los tiempos de la vida son así?
Hoy no me siento del todo escritor, y no porque no sea profesional, sino debido a que escribir es sólo una herramienta que me permite explorar los problemas de los seres humanos. Y esa es mi verdadera pasión: intentar aproximarme a los desafíos que plantea la existencia, tratando de encontrar perspectivas que me sirvan para vivir mejor. Y eso puede abordarse de muchas maneras.
Tal vez por la enorme presión para ser reconocido con la que cargo desde mi infancia, prefiera las grandes audiencias a las pequeñas. Sin embargo, disfruto enormemente la intimidad que se produce en un encuentro entre dos almas que puede hablar con el corazón en la mano.
Como se supone que acá debía contarles mis antecedentes, no quiero terminar sin dejar de señalar lo que supuestamente esperaban leer en una sección así. Tengo 47 años, tres hijos adorables y una compañera genial. Soy egresado en administración de empresas (UBA), estudié ciencias de la salud (Austin, Texas) y también egresé del Instituto de Formación y Capacitación de Dirigentes Políticos (INCAP), perteneciente al Ministerio del Interior.