Julio Alfonzo
Estoy íntimamente convencido de que el ser humano, al menos en su condición presente, no puede ser perfectamente feliz (como tampoco perfectamente desgraciado), dado que la perfección no es posible en ningún terreno.
Además, tengo muy poco control sobre el mundo físico, y ninguno sobre las ideas de los demás.
Pero pienso, —espero que tú también—, que si dedico menos energías a echar pestes contra la suerte, a lamentarme repitiéndome que la situación es horrible e intolerable, a gemir por mi deplorable fortuna, a desproticar porque personas piensa tal o cual cosa sobre mi, menos facultades me quedan para pensar clara y lúcidamente en la manera de salir de la desagradable situación en que me veo.
Usemos la razón adecuadamente y seremos un poquito más felices o, si te gusta más, menos infelices...