Lady Caballo

Hoy no voy a trabajar. No voy a levantarme apurado, ni a ducharme apurado, ni desayunar apurado, ni salir apurado. Ni olvidarme de algo. Por apurado. No voy a llamar en vano al ascensor, siempre trabado en el octavo. Ni a bajar las escaleras puteando. Al del octavo. Hoy no voy a esperar el 60. Esperanzado. Porque no va a tardar en llegar. Desesperado. Porque la espera recién empieza. Hoy no voy a llegar tarde otra vez a la oficina. Ni a saludar por saludar. Ni a drogarme con el café más feo del mundo. Para durar. Ni a sentarme frente al escritorio. Para esperar. Esperanzado. Porque el final del día no va a tardar en llegar. Desesperado. Porque el final recién empieza.

Hoy voy a levantarme muy tarde. Y a ducharme muy despacio. Y a desayunar más despacio. Y voy a salir a la calle con mi bicicleta y al mundo no le va a importar. Y a mí tampoco. Porque voy a estar espaciado, descansado y desapurado. Y esperanzado. Porque el amor no va a tardar en llegar. Y desesperado. Porque la esperanza recién empieza.