Leonardo de la Zerda
San Miguel de Tucumán
En la difícil tarea de describirme trataré de ser lo menos subjetivo posible, pese a que no puedo ser objetivo dado que soy un sujeto y no un objeto. De ser así, usaré la tercera persona del singular para intentar ser más objeto que sujeto: Leonardo, es un tipo el cual le caben todas las características del signo del zodiaco cáncer. De hecho, él se corresponde con la fecha 10 de julio del año en que Argentina ganó su último mundial. Apasionado hincha del único club capaz de conseguir 7 copas Libertadores. Se decidió por estudiar Cs. De la Comunicación después de mucho ahondar en su interior. La facultad le abrió la cabeza; agradecido está. Piensa con el hemisferio izquierdo e intenta comprender un mundo incomprensible; necio se empecina en entenderlo. Un buen día, de los últimos de su secundaria, un gran libro se presentó ante él, la novela “El Tunel”, de E. Sábato. A partir de ese momento se identifica con la forma de pensar de este autor, y los libros fueron robándole horas a sus días, semanas a sus meses, y meses a sus años. Un libro lo llevó inexorablemente a otro, y aún hoy naufraga por varios autores, géneros y estilos dentro de ese inmenso océano que encierran los libros. Ah, como olvidarlo, E. Galeano lo deslumbró. Con respecto al séptimo arte, el cine de autor es lo que le gusta. B. Bertolucci, I. Bergman, Buñuel y de los argentos podemos destacar su afinidad por A. Aristarain. Respecto a la música puede mimetizarse con discos de B. Dylan, buenos tangos del Polaco Goyeneche, jazz, Oasis, Sabina, Drexler, Los Beatles, Calamaro, entre miles. Surtido y psicodélico en sus gustos melómanos.
A los 22 días del mes de agosto del 2013, llenó su vida la llegada de Maite, una estrella que brilla con luz propia capaz de iluminar cualquier momento por más lóbrego que sea. Naty es quien camina a su lado, su fiel compañera, quien lo aguanta, lo sufre, lo emociona, y lo impulsa.
En lo laboral se inclinó por la comunicación institucional, y es por donde más cómodo se mueve. La fotografía se le presentó otro buen día del año 2006 sin avisar, lo apasionó. Hoy la considera como un gran hobby. En algún momento pensó en relacionarla con lo laboral, pero nunca quiso que esta afición se le tornara lucrativa ni tediosa. Prefirió no contaminar una de sus pasiones dejándola lejos de cualquier interés relacionado al vil metal.
Sin más, espero no haber agotado, creo haber fracasado en mi intento de ser objeto más que sujeto, y deseo que siempre sea así.