Lin DLB.

Aunque mi vida es sencilla no soy una chica como las demás. Crecí y desarrolle una inusual y activa imaginación. Me gusta tirar piedras, observar a la gente, soy un poco irónica, delicada, tierna, cotidiana, compasiva, cínica y adorable, algo ñoña y me encanta el ideal "happy end" pero no carente de fuerza y sentido crítico que impregno en todo lo que ocurre sin caer nunca en el chiste fácil, el tópico o la grosería hoy tan al uso. De repente y lamentablemente soy irreal, ácida, prosaica y cruda. Descubro que si hablo demasiado deja de ir todo bien, que sonrío a todo el mundo por muy mal que miren o piensen de mí, sé moverme con elegancia si quiero, poner la espalda recta y no decir una grosería en días pero también sé recordar millones de detalles estúpidos que hacen daño. Reconozco que al menos una vez al año puedo darme el gustazo de reconocer este ser humano contradictorio, lúcido y locuaz. Soy celosa patológica e hipocondríaca tabaquera, soberbia y dolorosamente humana, víctima de la soledad, la incomprensividad y la marginación. Siempre obsesiva que quiero convertir todo lo que hago en arte total y vivo de experiencias libres. A veces pierdo mi identidad y mi consciencia de receptora, disfruto cada momento de un modo tan natural y lógico. Soy contradictoria, soñadora, vitalista, confiada, optimista, terriblemente encantadora y con ansias de diversión. Al final descubrí mi objetivo en la vida: el sueño por disfrutar de la vida y por hacérsela más amable y feliz también a quienes me rodean.