Lola Hernández
Salamanca, Spain
Lola Hernández
Salamanca, Spain
Hola, mi nombre es María Dolores Hernández Rivas, mi familia y mis amistades me llaman Lola. Nací en Salamanca hace 53 años.
Conocí el reiki a través de Thor, el perro de mi hijo, que enfermó de cáncer de cuello. Fue operado para extirparle el tumor pero aún quedaba otro tumor inoperable cercano al extirpado, por lo cual tras la biopsia, su esperanza de vida era solamente de 12 semanas según el informe del veterinario, el cual, ante la ineficacia de la quimioterapia en este tipo de tumor, sugirió que podía probar con reiki. A pesar de que el doctor no sabía muy bien en qué consiste esta terapia alternativa, si había escuchado de otros casos en los que las mascotas habían mejorado.
Mi hijo no había oído antes hablar de esta técnica y reiki parecía ser su única opción, por lo cual inició su búsqueda y encontró a Montse, maestra de reiki de Barcelona y editora del blog reikienexpansion.es
Tras iniciarse y proporcionarle a su mascota las primeras sesiones de reiki, Thor experimentó una gran mejoría, hasta el punto de que el tumor remitió, algo fuera de toda lógica para la medicina convencional. El veterinario, asombrado de la mejoría de Thor, aconsejó a mi hijo hacerle un seguimiento al perro y así constatar los buenos resultados.
Montse recomendó a mi hijo abrirse a la comunicación con su entornó ya que Thor enfermó porque somatizó los problemas de comunicación de mi hijo. Los perros sienten amor incondicional por sus dueños y son capaces de dar la vida por ellos, enfermando para darles “un toque” de atención sobre su manera de dirigirse y comportarse en la vida, o bien para protegerlos de las energías nocivas que sus pensamientos y acciones están manifestando. En este caso, los problemas de comunicación terminaron provocando un tumor en el cuello de Thor.
De esto hace ya 3 años y Thor vive muy feliz con mi hijo y su familia en Guatemala. A la vez mi vida también dio un giro radical por aquellas fechas. Dejé mi trabajo para dedicarme a atender, acompañar y mimar a mi madre, enferma de cáncer. Escuché a mi corazón y mi vida se transformó poco a poco. Tras fallecer mi madre y pasar un año sin saber qué rumbo tomar, las sincronías me llevaron a conocer a mi maestro de reiki, Jesús, e iniciarme en esta terapia de sanación. Fue algo mágico: hechos, personas, fechas, un montón de sincronías (coincidencias) perfectamente orquestadas. Sin du