Mª Jesús Aguilar
Siempre me gustó pintar. Desde muy joven descubrí en la pintura la terapia perfecta para desconectar, olvidarme de las preocupaciones y relajarme.
Posiblemente no existen casualidades. Crecí rodeada de gente creativa: mi padre pintaba y dibujaba de maravilla y de su tío-abuelo, Bernardo Vallín, conservamos una magnífica colección de retratos familiares.
En la década de los 90 me matriculé en el espacio creativo " Taller 3" y durante casi una década recibí clases de dibujo y empecé nuevamente pintar. Elegí arte abstracto y gran formato y descubrí las posibilidades del acrílico y las texturas. Todo un hallazgo.
Aunque la producción artística volvió a vestir las paredes de casa, en mi fuero interno deseaba ponerme a prueba con lo que realmente me emocionaba: el arte figurativo, la perfección inigualable de los bodegones de Luis Meléndez.
Y una tarde de invierno de 2008 llamé a la puerta del taller del pintor Luis Repiso. Desde entonces no he dejado de aprender y de disfrutar con esas pinceladas que engañan la mirada y transforman cada lienzo en un retazo de realidad.