Luis Gurrea
Valencia Interior, entre el Túria y la Calderona
Empezaré donde lo hice, en Segorbe, histórica ciudad con los pies en Castellón y el corazón en Aragón, a caballo entre la Calderona y la Espadán. Allí nací, de allí son mis recuerdos de verano, entre la piscina de San Blas y las excursiones en bici, y mis abuelos, los que tantas enseñanzas de vida me enseñaron, y a los que no escuché lo suficiente.
Después me dió por andar, y en Barcelona aprendí a no desistir hasta conseguir las metas, y lo que es compromiso en el trabajo.
De vuelta, en Valencia, me enseñaron a sentir la vida, a poner el corazón en la defensa de mis ideales, y a revelarme ante las injusticias sociales. Allí tengo la amistad sincera, la que simpre está, y a la que siempre puedes volver.
Y en Villar del Arzobispo mis pasos se detienen. Aquí, al otro lado de la sierra de la que partí, me atrapa el calor de su gente, y la la felicidad de sentirme útil prestando ayuda a quienes se acercan a mi mesa en el Servef de LLíria.