Mejor Edredon
Designer, Filmmaker, and Photographer in Spain
La funda nórdica es una prenda que ya forma parte de la vida cotidiana de muchos hogares. Desde el principio de la humanidad, las personas han sentido la necesidad de cubrirse mientras descansan, especialmente durante los periodos de frío, ya que la temperatura corporal desciende durante el sueño. Para ello, utilizan las materias primas que les proporciona el medio ambiente. Al principio, eran pieles de animales y cuero, pero pronto se utilizaron también otros materiales como la seda, el cáñamo y el algodón. Es natural que la idea de una manta se inventara en las regiones más frías, de ahí el apodo de "colcha", que siempre nos recuerda los orígenes de este objeto.
La tradición de la manta procede, pues, de la tradición escandinava. El clima frío del norte de Europa fue la razón por la que se utilizó por primera vez este tipo de ropa de cama. La única ropa de cama que cubría los lechos de los habitantes nórdicos era el plumón, que consistía en una especie de saco relleno de plumón o plumas de pato. Comprobaron que el calor y el aislamiento que proporcionaban las plumas era mucho mayor que el de las pieles utilizadas anteriormente. Los patos con plumas retienen el calor corporal interno y se protegen de la humedad externa. Este aspecto llamó la atención de los colonos nórdicos, que incorporaron esta materia prima a su ropa de cama. La forma más sencilla de instalar estas plumas es colocarlas en un estuche de materiales como la lona o el algodón. El resultado es una manta que se ha utilizado no sólo como colcha, sino también como base de la cama.
El escritor inglés Thomas Newgent, durante sus viajes por Westfalia en el siglo XVIII, observó que los habitantes de esa región no se cubrían con mantas convencionales, sino que se mantenían calientes con plumas.