Melina Masnatta
Buenos Aires, Argentina
Nací en Chubut y pasé mi infancia en Playa Unión, cerca del mar, al lado del viento. Pasaron los años y los viajes a la magnética Buenos Aires hicieron que a los 14 años tomara la decisión de mudarme a 1.471km de distancia de mi familia y amigos para perfeccionarme en complejo arte de la danza.
Aprendí mucho acerca del cuerpo, el movimiento y la creación que conjuga diferentes herramientas que a veces apelan a lo efímero y sustancial a la vez. Bailé en varios escenarios como el Teatro Colón y el Teatro General San Martín y paralelamente me recibí de Maestra Nacional de Danzas.
El rol de profesor practicante en las clases de danzas empezaron a ser una clave, y en eso el compromiso por indagar en otras técnicas como flying-low o danza teatro, para abordar con diversas herramientas la transmisión del conocimiento.
A los 18 años sentí que los caminos se bifurcaban y elegí dar un paso al costado del mundo de la danza para dedicarme de lleno a la carrera de Educación. Deseaba en aquel entonces, contribuir a hacer un cambio profundo en los planes de estudio de las escuelas de arte de mi país.
Estudié en la UBA, trabajé mucho en diferentes lugares para poder financiarme la carrera, y finalmente me recibí con Diploma de Honor.
Me tocó un camino de grandes cambios, la llegada de la tecnología masivamente al aula me encontró con una experiencia que ya había comenzado en el 2006 en el campo de la educación, ya que debido a mi trabajo había recorrido una gran parte del país.
Cada vez que viajaba a una nueva provincia, a una nueva ciudad o a un desconocido pueblo y conocía las historias de docentes y directivos, crecía la convicción y la búsqueda por acercar a estos propuestas de calidad. Esta experiencia me estimuló a realizar un posgrado en Tecnología Educativa.
A lo largo de mi camino profesional apareció el arte nuevamente en mi vida, ligado a la tecnología, la educación y el cuerpo. Me gusta investigar, indagar y escribir sobre estos temas.
Recientemente terminé una residencia de Videodanza, que permitió volver a enlazar mundos. Formamos un colectivo con perfiles mixtos para creación. Lo llamamos A.mo.ver.
Mi búsqueda personal siempre se vincula con el hacer compartido, con la construcción colectiva. En eso el arte permite una mezlca de lenguajes expresivos que enriquecen y dan horizonte a la educación en general y a la tecnología educativa en particular.