Nidia Sosa

Educación temprana
De niño aprendí de mujeres ancianas.
De alcohólicos que se perdían en las calles
Y miraban a los ojos.
Aprendí de penas de amor
Que se gritaban en los patios
Y terminaban en las sombras.
De tristezas de mujeres rotas
Y hombres cansados de morir.
Aprendí de mi abuela la loca
Que el amor es una bestia furiosa
De la cual hay que cuidarse;
Escapar con toda convicción.
Aprendí que la belleza es una mala consejera,
Que estamos enfermos de eternidad
Y no tenemos cura para ello.
Aprendí que los espejos
No sólo muestran el horror o la belleza.
Que los días caen como cenizas
Sobre estas tierras de cobalto
a las que nada retorna.
Aprendí que no hay salvación,
A vivir entre bárbaros,
En un invierno donde crecen aves nocturnas

Ccd